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En los años sesenta, bajo el nombre de Instituto de Cultura
Popular, vivió un proceso de ajustes al pensum y continuó con
el propósito de elevar el nivel intelectual de la clase
obrera mediante un ciclo básico de enseñanza media,
con orientación laboral, dirigido a jóvenes de sectores
vulnerables y marginados, que demandaban formación y capacitación
para el trabajo. La instrucción se desarrolló mediante
adiestramiento práctico para el desempeño en los
oficios más demandados en esa época por la industria
y el comercio: mecánica, electricidad, fundición,
soldadura, carpintería, zapatería, sastrería
y contabilidad. También, la entidad estructuró programas
de extensión cultural, que enriquecieron el inusitado bullir
intelectual iniciado en la ciudad por esos año.
A finales de los sesenta se
transformó en el Instituto
Popular de Cultura y dedicó su actividad docente a enseñanza
básica para adultos, un ciclo básico de enseñanza
media con capacitación en un oficio o especialidad, y enseñanza
artística en la escuela de teatro anexa que, a principios
de la década del setenta, se constituyó en la Escuela
Popular de Arte. Los cambios en la estructura de la educación
media de esa década dieron paso a programas de educación
media técnica con orientación vocacional y con algún
fundamento en el conocimiento científico. Esos programas,
que giraron en torno a los departamentos de Matemáticas
y Física, Biología y Química, Sociales y Filosofía,
se desarrollaron desde mediados de los setenta en las antiguas
instalaciones de la Facultad de Arquitectura de la Universidad
Nacional en Robledo, actual sede del ITM.
A principios de los años noventa, la institución
incursionó en la educación superior, con el nombre
de Instituto Tecnológico Metropolitano. Con una nueva estructura
orgánica, diseñó sus primeros programas de
formación tecnológica y definió sus funciones
de docencia, investigación y extensión. Estos programas
orientan su actividad académica al desarrollo del objeto
tecnológico, en el contexto de la ciencia y la cultura.
Actualmente, la institución crece su campus, cualifica su
planta de docentes y personal administrativo, innova sus programas
académicos y goza de una amplia autonomía y reconocimiento
de su trayectoria educativa.
En 2005 el Instituto Tecnológico Metropolitano
obtuvo el cambio de carácter académico y se convirtió en Institución
Universitaria, conservando su vocación de formación tecnológica en
educación superior |