Una experiencia institucional que transforma el receso académico de mitad de año en un espacio para conectar con el bienestar, la cultura, el deporte y la vida universitaria desde otro lugar.
Durante junio y julio, los campus se convierten en escenarios vivos de encuentro, movimiento, creatividad y conexión, abiertos para estudiantes, familias y ciudad.
La estrategia articula experiencias culturales, deportivas, recreativas y de bienestar que fortalecen el sentido de pertenencia, promueven hábitos saludables y permiten vivir la universidad más allá de las clases.









