Innovación del ITM: ladrillos sostenibles que mejoran la resistencia sísmica y revoluciona la construcción sostenible
- Sistema de ladrillos modulares fabricados con caucho natural y un 25 % de ceniza de bagazo de caña de azúcar, que actúa como un disipador de vibraciones para proteger edificaciones durante sismos.
- Estructura modular con encajes “macho y hembra” que facilitan un montaje rápido y económico, ofreciendo además propiedades mecánicas competitivas y resistencia al fuego.
- Desarrollo científico de alto impacto entre Medellín y Brasil que transforma residuos industriales en tecnología avanzada para puentes, viviendas y centros deportivos.
La Institución Universitaria ITM, en alianza con la Universidad Estadual Paulista (UNESP) de Brasil, ha presentado un avance científico que promete cambiar las reglas de la construcción segura en el continente: un sistema modular de ladrillos antisísmicos fabricado con caucho natural y cenizas de bagazo de caña de azúcar. Esta tecnología, que cuenta con patente internacional en Brasil, destaca por su capacidad única para disipar energía y proteger las estructuras ante movimientos telúricos.

El “ladrillo del futuro” no solo sobresale por su origen ecológico, al reutilizar residuos industriales, sino también por su excepcional desempeño técnico. Según los análisis de deformación y fatiga por compresión, el material —que incorpora un 25 % de ceniza de bagazo de caña de azúcar— demuestra una resistencia y una capacidad de recuperación mecánica competitivas frente a materiales tradicionales. Los estudios de simulación revelan que, aunque un módulo individual puede presentar flexibilidad ante una carga, el conjunto del sistema garantiza una deformación mínima, proporcionando un equilibrio estructural superior durante un sismo.
Este desarrollo se originó en el núcleo de investigación en cauchos de la UNESP, donde investigadores del ITM identificaron una oportunidad para aprovechar las cenizas de las industrias azucareras, las cuales contienen cerca de un 84 % de sílice. Este componente, clave para la industria de los polímeros, fue aprovechado para crear un elastómero termoplástico que, además de ser ligero y resistente a la tracción, posee propiedades ignífugas, sumando una capa de seguridad vital para las viviendas residenciales.









